Poema a mi Neurosis

Es como verte sin verte

porque de verdad
sos una
muralla
mía
propiamente
mía
como los huesos
que llevan mi nombre
entre cicatrices
del odio
tirado
arrojado
despedido
como el sueño
de un pobre.

Hay que saber que no existe
el sorteo estúpido
de la esperanza.

La ilusión. En la noche. O en el día.
matando
el ángel infernal
de esa duda
que construye:
la parábola
la obscenidad
la estrella
de una muralla
que sostengo
yo mismo
para quererte
aunque no te quiero.
Porque de verdad
te quiero
aunque no te quiero
como cuando te sentás
en mi pecho
en la oscuridad
de la habitación
y llenás de miedo
la respiración
o cuando estoy leyendo
y la mirada
llena de agua
es el claro
horizonte
del nado
es el claro
horizonte
de la memoria
de un río
como la noche
que me acosté
frente a ese lago
porque el cuerpo
me dolía
y me hiciste desmayar
para recordarme
que la respiración
es un reflejo
y que los reflejos
no se fuerzan
o el día
en que ese
remolino
de sombras
me rompió
en un llanto
desesperado
y los Kleenex estaban
donde debían estar
y me contaste
las baldosas
de la fría cocina
hasta el baño
para que yo
pueda llegar
sin pensar
sin ver
sin
ser
en esa borrachera
de sol astillado
un viernes a fin de mes

no te quiero
lo sé,
pero

me gusta tanto
como ordenás
cada cosita
adentro de otra
por color
por olor
por forma
me gusta tanto
que cada bolsillo
haya encontrado
su razón de existir
o que frente
de mi casa
haya una cerrajería
que nunca visité
me gustan tanto
los documentos
por fechas de vencimiento
o mi escritorio
simétrico
de balance
melódico
y sus biromes
danzando
entre las formas
del capuchón.

Sos
esa muralla
mía
que codifica
las emociones
y que un día
donde el aire
está
desnudo
de sarcasmo
y no soy
otra cosa
más que realidad

me hacés sentir
menos vacío
o al menos,
me hacés sentir
libre

dentro de la jaula.

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Evolución Introspectiva

Me quedé a dormir en tu casa y ojalá hayas notado
como calma el sueño con el abrigo tuyo.
No puedo correr porque me ahogo
pero
no quiero que te quedes porque me ahogo.
 
También.
 
Soñé con el demonio de blanco.
O espectro blanco como yo le digo.
Mi terapeuta le dice coartada del síntoma.
Muchas veces me habla de lejos y lo entiendo. Me habla al oído otras veces,
y son palabras destruidas que se adueñan del silencio.
Había adoptado un perro de la calle.
El perro tenía un collar con una foto mía ahogándome en un mundo de energía funesta. De blanco calmo pero perverso. Como escaleras del féretro. De luz. Muriendo para nacer en otra parte sin temblores. Quiero decir esos temblores de adentro. De calefón que se tapa. De lomo acariciado. De tripa de jefe de oficina interpelado.
Y me habló de lejos. Y de cerca. Y entendí todo.
Seguí tu consejo y le hablé.
Le dije que me gustaban más los gatos pero que los perros también.
Le dije que a veces sentía los hombros pesados, como cargando la niebla de los hermanos enterrados en un país que desconoce.
Me miraba. Desde el rincón.
Era tan finito. Como yo. Esos días que dejo de sentir.
No tuve miedo esta vez.
Su mirada era encantadora.
Era como la tuya. Ese día. Que le puse pausa al tema de Fito Páez.
Siento que evolucioné. Introspectivamente.
Aunque te hayas
ido
o te vayas algún
día
por favor
te pido
que no te lleves
la mirada
de mi
 
espectro

Los galgos son espectrales

Los veo
y me siento
en una
pintura
de Dalí
son pasillos
arácnidos
finitos
y largos
estuve
ayudando
a armar
un flyer
para
un evento
que
era
un espectro
leyendo
ahora
ese
individuo
blanco
que aparece
en
mis
sueños
desde
siempre
en el rincón
de mi habitación
me lee poesías
de muchos
silencios
y en idiomas
deformados
anoche
me leyó
un poema
en un
lenguaje
que era
el
de
un
amigo
llorando
tenía
miedo
si
te iba
a abrazar
pero
abracé un árbol.

Creo más en un árbol que en vos.

Lo que callo

I
Y fundamentalmente encontrar tus huesos brillando en la medianoche:
con los grillos
sosteniendo
enfermos
nuestra distensión

II
El cielo y la noche en tu casa tienen la forma de un silencio salvaje que engaña

III
Soy algo que me sucede

IV
No quiero explicar más con palabras:
Quiero ser leído
susceptible de muerte

V
La tristeza es una manera de morir

VI
El recuerdo es un espectro visceral donde hundías tus ojos abiertos y aquellos que me habitan te bebieron palpitando hasta que dejaste de verme

VII
Hay un hombre de blanco en mis sueños que se hace espuma cuando descreo:
Lo veo cuando sueño que no tengo mañana

VIII
Es tiempo de vivir en la duda,
hay mucha bestia construida de realidad
Es tiempo de vivir en el amor
la noche no se cansa nunca
y la inocencia es un fuego lloviendo

IX
Llegaste.
Con un libro
de ternura
llorando.
Llegaste
invadiendo
la hermosa
soledad
de castillos
que abrazaste.

Te fuiste.

X
miedo

Como una montaña que te abraza

III

Voy a desterrar
el bosque
de mi cuerpo
tuyo
si la noche
está abierta
atrevida
a mirar
si la luna
es el sueño
de ardientes
poemas
que crean silencios.

Voy a soñar
tu miserable
hilo funesto
de ángel
que crea
mundos
inframundos
ultramundos
engañados
y tremendamente
desteñidos
Mañana
podré
caer
en la hendidura
de estrellas infinitas
como la bestia que soy
podré
sobrevivir
del turbio río
donde bebe tu corazón
como la bestia que soy
podré
romper mi recuerdo
litúrgicamente
como la bestia que soy

Pero no podré
mañana
amar

como la bestia que soy.

Como una montaña que te abraza

II

Memoria de huellas
espacio de sombra que
espero llenar.
¿Es cierto qué vendrás?
¿Es cierto qué vendrás una noche con tus palabras
verdescalientes y misteriosas?
Viva el pájaro
débilinocente
Viva el espejo
de emociones
sonámbulas dobladas que
me beben.
¿Es cierto qué
lo lejano
es un hábito perdido?
¿Es cierto qué
la distancia
es para  medir el salto?